Todo está por hacer y todo es posible

Hoy estamos de fiesta. Los lectores catalanes de poesía finalmente se han pronunciado. Yo soy catalán de Valencia, pero hoy, que estoy de fiesta, escribo en castellano para que todos se enteren. Nosotros, lectores de poesía, tenemos que afirmar nuestra condición de patriotas. De ahí que hayamos llegado a la conclusión, según una encuesta de periódico, de que el mejor verso (ojo, no el mejor poema) de la literatura catalana es este:

que tot està per fer i tot és possible.

Es para emocionarse de verdad: el verso es, como no podía ser otra manera, de Miquel Martí Pol. Se trata del poeta favorito de Josep Guardiola y el segundo poeta favorito de Lluís Llach (el primero es él mismo en tanto que autor cantante ya retirado y por lo tanto capaz de objetivarse al máximo) y el favorito también de Joan Margarit; por lo tanto es normal que sea el autor del mejor verso de toda la literatura catalana. Inmediatamente nos hemos puesto a releer con un placer ilimitado a Martí Pol para encontrar el poema donde se encasta esa joya maravillosa que acabamos de citar. Y lo hemos encontrado. El poema es este:

ARA MATEIX 
 
 Ara mateix enfilo aquesta agulla
amb el fil d’un propòsit que no dic
i em poso a apedaçar. Cap dels prodigis
que anunciaven taumaturgs insignes
no s’ha complert, i els anys passen de pressa.
De res a poc, i sempre amb vent de cara,
quin llarg camí d’angoixa i de silencis.
I som on som; més val saber-ho i dir-ho
i assentar els peus en terra i proclamar-nos
hereus d’un temps de dubtes i renúncies
en què els sorolls ofeguen les paraules
i amb molts miralls mig estrafem la vida.
De res no ens val l’enyor o la complanta,
ni el toc de displicent malenconia
que ens posem per jersei o per corbata
quan sortim al carrer. Tenim a penes
el que tenim i prou: l’espai d’història
concreta que ens pertoca, i un minúscul
territori per viure-la. Posem-nos
dempeus altra vegada i que se senti
la veu de tots, solemnement i clara.
Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible. 
 

 (Del libro L’àmbit de tots els àmbits. Sant Boi de Llobregat: Edicions del Mall, 1981)

No podemos reprimir nuestro deseo de comentarlo. El título del libro ya se merece un premio: se trata del ámbito, pero no del ámbito de algunos ámbitos, sino de todos los ámbitos. Hay que ser ambicioso, ¡qué caramba! Además algunos críticos han sugerido acertadamente que el título del libro es una metáfora de Cataluña, que es sólo un país pequeño, pero que vale por todos los demás.

Por lo que a la forma se refiere, se trata de un poema formado por 25 versos decasilábicos. Pero lo importante es que se trata de un poema superformalizado. Vamos a poner unos ejemplos: los dos primeros versos empiezan con “a-“, que es la primera letra del alfabeto. Nótese, en consecuencia, la pasión de Martí Pol por el orden. El tercer verso empieza con la “i” (se ha saltado la “e”, es verdad, pero lo ha hecho para pasar directamente a la conjunción copulativa “i”). Hay varias. Diecisiete en total. Es un poema de mucha copulación (gramatical, claro). Luego tenemos la letra “q”, abundante también: hay catorce, exactamente igual que los versos de un soneto. ¿Por qué precisamente la “q”? Pues para obtener el “quòrum” que ya ha obtenido del mejor verso de la historia de la literatura catalana. Para poner otro ejemplo: hay treinta y cuatro emes y cuarenta y ocho enes. No en vano ha sido descrito como un poema altamente nasalizado. De ahí sale el tema de que los catalanes no acaban de tener narices para ponerse de pie “dempeus”. No quiero abusar de mis lectores enumerando las innumerables gracias formales del poeta. Hay muchas. Hay también un gran uso de las figuras retóricas, lo cual veremos cuando traduzcamos el contenido del poema.

El título es “Ahora mismo”, que en una traducción más apasionada sería esta: “¡Ya!” Al tratarse de algo tan prometedor, vamos a traducirlo todo en prosa para facilitar la comprensión de este poema tan metaforizado; entre paréntesis hacemos nuestros comentarios.

 El autor enhebra esta aguja (precisamente esta que nosotros ya conocemos muy bien, y no otra. Quien no capte de qué aguja se trata, que se haga examinar por un especialista) con el hilo de un propósito (no nos dice cuál es; pero da igual, porque es una metáfora conceptualista muy bonita lo de enhebrar “esta” aguja con el hilo de un propósito que no conocemos) para ponerse a apedazar (tampoco nos dice lo que hay que apedazar; se omite el complemento directo, porque después ya veremos lo que hay que apedazar).

 No se han cumplido los propósitos que anunciaban los taumaturgos insignes (aquí no se dice quiénes eran, porque el autor sabe que se dice el pecado pero no el pecador, Tenemos que reconocer que, ahí, Martí Pol tiene un lapsus que no se lo vamos a tener en cuanta, porque ya lo compensa la fuerza de su expresión: los taumaturgos normalmente se dedican a hacer milagros, como Vicente Ferrer, y no a pronosticar cosas o “propósitos”; no sabemos cómo se pronostican los propósitos, pero da igual porque lo que quiere decir tan poéticamente Martí Pol es que lo que decían que harían no lo hicieron) y además el tiempo pasa que es un contento (Es la novedad de la expresión lo que más nos maravilla de la frase: nadie se da cuenta de que el tiempo pasa; pero a Martí Pol no se le escapa esta experiencia metafísica y sobre todo nos la ofrece muy poetizada).

Resulta que vamos de la nada (la dictadura) a lo poco (la democracia), siempre de cara al viento (como ya dijo Raimon) y así andamos por el camino de la angustia y el silencio (lo que el autor quiere decir con esta alegoría tan osada e imaginativa es que todo el mundo anda un poco angustiado y silencioso).

Estamos donde estamos (bueno, cosas evidentes de la vida: si se está en un sitio no se puede estar en otro). Más nos vale saberlo y decirlo (se trata de una bellísima y potentísima apolepsis de los pronombres que sustituyen algo muy original: que no estamos en ninguna parte excepto en la parte en que estamos) y asentar los pies en el suelo y proclamarnos herederos de un tiempo de dudas y renuncias, en que los ruidos ahogan las palabras e imitamos mal la vida con muchos espejos (esto es lo que tenemos que saber y decir; y fíjense con cuántas multifiguras: “un tiempo de dudas y renuncias”, “los ruidos ahogan las palabras” –porque ya se sabe que las palabras también tienen pulmones y respiran–, “imitar mal la vida con espejos”, seguramente aquí haya que entender una perilepsis: los espejos no están del todo limpios).

La nostalgia y la queja no nos valen, ni tampoco la melancolía displicente que nos ponemos por jersey o por corbata cuando a la calle salimos. (Cuánta belleza, por Dios! ¡Ponerse la melancolía por jersey o corbata antes de salir a la calle! Algunos críticos han dicho que creen que se trata de melancolía procedente de la abstinencia sexual, por aquella expresión de “tener los huevos por corbata”; pero nosotros no tenemos tendencia a interpretar a base de sexualidades. Aquí la melancolía es por lo de “de no tener nada” y por lo de “andar siempre con el viento de cara” del sexto verso, pues en dichas circunstancias hace falta un jersey y una corbata, además de un buen calzado, unos pantalones y sobretodo unos calcetines, para poder ser como el chico de el poema de los calcetines “Tendències” de Joan Margarit, cuyo poema, en cuanto a la forma, imita a este de Martí Pol, maestro  directísimo de Margarit).

A penas tenemos lo que tenemos y basta (pues eso de la ropa que hemos dicho), el espacio de la historia concreta que nos corresponde así como un minúsculo territorio para vivirla (bueno, pues esto, claro está, es una referencia nacionalista a Cataluña y, en particular, a su sitio más emblemático y esencial: el Camp Nou). Pongámonos otra vez de pie y que se oiga la voz de todos con solemninad y claridad (especialmente si marca el Barça, y cantemos “Tot el camp, és un clam”). Gritemos quiénes somos y que lo escuche todo el mundo (Somos “Més que un club”). Y al final que cada uno se vista como buenamente le plazca (y si no tiene ni jersey ni corbata, mala suerte) y ¡afuera, rápido! (que el metro cierra), que todo está por hacer y todo es posible.

El verso en cuestión nos canta que todo es posible y que lo más caliente aún está  en el fregadero (o lo que es lo mismo: que la pelota aún está en el tejado del Camp Nou) y todo es posible. “Todo” es una metáfora que conduce a la independencia. He aquí el modelo de vida que nos propone Martí Pol, que trasciende el fútbol y llega a la esfera del catalanismo de tipo quizás un poco demasiado radical. Este y no otro es el hilo del propósito con el cual enhebra la aguja, con la cual apedazará algo y con lo cual todos quedaremos satisfechos.

Jamás un programa deportivo-nacionalista se ha proclamado con tanta altitud poética, con tantas metáforas y figuras, con un lenguaje que va mucho más allá del lenguaje ordinario y que llega a decir lo que este no puede. El lector se habrá dado cuenta de lo diferente que es la versión en prosa traducida por nosotros de la versión poética original. Para traducir este poema en un castellano poético se precisaría a un Góngora o a un Quevedo o quizás a ambos juntos. Y los lectores de poesía catalana han visto claramente esta diferencia y todo lo que llega a expresar Martí Pol con su alambicado lenguaje poético. “Tot està per fer i tot és possible”.

Ahí está todo: el expolio fiscal, el quien no llora no mama, el nadar y guardar la ropa, el amor a la patria ya convergida, la razón de nuestro vivir, la vivencia de nuestro razonar, todo. Y nada de ponerse por jersey y corbata ni la nostalgia, ni la queja, ni ningún toque de melancolía displicente. Faltaría más. Fíjense ustedes todos: donde no llega el discurso de los nacionalistas y de los independentistas culés, llega Martí Pol. ¡Qué metáforas las de “apedazar”, las del “jersey y la corbata” (hemos olvidado decir que ambas prendas presuponen la camisa, la americana y los pantalones, puesto que no se puede ir al fútbol sólo con jersey y corbata y enseñando las vergüenzas)! Y este “ponerse en pie”, y finalmente el grito “via fora!!!!” Y es que los catalanes (bueno, aunque yo sea de la Comunidad Valenciana, me considero catalán de pura raza) que somos del Barça no tenemos parangón: vivimos de la poesía, sobre todo cuando es veladamente patriótica y subyacentemente culé.

Permítasenos señalar un solo defecto en el poema, un defecto al cual el grupo de críticos “Escribe y Tacha” es especialmente sensible. Martí Pol no habla de Dios. Y esto es un fallo, porque no recordó las insignes palabras de Torras y Bages: “Cataluña será cristiana o no será”. Reconozcamos que le falta, como mínimo, un poco de Dios a este poema. Nada, ni que fuera una cita, un recuerdo, un amago de plegaria, algo que un buen cristiano no debería olvidar jamás. Dicho esto, no nos reprimiremos para expresar un  fuerte “Viva!” a Martí Pol! I adelante, muchachos, que todo está por hacer y todo es posible! Estamos donde estamos: justamente en el verso preferido de los catalanes. Poneos ya de pie y a trabajar. No perdáis más el tiempo.

Dr. Abedardo Punzón.

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3 comentaris

Filed under En valenciano/catalán, Poemas

3 responses to “Todo está por hacer y todo es posible

  1. L. giovanni

    Exactament: tot està per fer, començant per tu, que canvies de llengua! Com a mínim, hauries pogut escriure el text en català i en castellà, oi?
    Giovanni.

  2. Llorenç

    Penso que no cal fer-se cap problema spbre l’ús d’una llengua o d’una altra i que hem de poder canvir sempre que ens sembli que és convenient. Tampoc no crec que valgui la pena haver-ho d’escriure tot en dues llengües. Els lectors d’ Escribe y Tacha som lectors de literatura i sabem les dues llengües perfectament. Si això que dic no és raonable, el senyor Giovanni hauria d’haver signat Juan, Joan i Giovanni. Si vostè, senyor Joan, es canvia el nom en italià, no sé perquè critica que Abedardo Punzón escrigui en castellà. A ell no se li ha pas ocorregut de signar Abedard Punxó, veritat? Doncs deixem les llengües tranquil·les. D’altra banda, el comentari crític del poema de Martí Pol no està pas malament. És patriòtic, cert; però no és prou cristià I això cal dir-ho.
    Llorenç

  3. maximiliano benitez

    Bello poema. Paradojicamente llegue a él a través de Franco, del programa humorístico “Polonia” cuando el generalísimo se arrepiente de haber expoliado documentos catalanes para mandarlos al archivo de Salamanca y hablando en catalan: como dijo el poeta todo esta por hacerse y todo es posible.
    Maximiliano de Buenos Aires.

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