Archivo mensual: febrero 2012

Todo está por hacer y todo es posible

Hoy estamos de fiesta. Los lectores catalanes de poesía finalmente se han pronunciado. Yo soy catalán de Valencia, pero hoy, que estoy de fiesta, escribo en castellano para que todos se enteren. Nosotros, lectores de poesía, tenemos que afirmar nuestra condición de patriotas. De ahí que hayamos llegado a la conclusión, según una encuesta de periódico, de que el mejor verso (ojo, no el mejor poema) de la literatura catalana es este:

que tot està per fer i tot és possible.

Es para emocionarse de verdad: el verso es, como no podía ser otra manera, de Miquel Martí Pol. Se trata del poeta favorito de Josep Guardiola y el segundo poeta favorito de Lluís Llach (el primero es él mismo en tanto que autor cantante ya retirado y por lo tanto capaz de objetivarse al máximo) y el favorito también de Joan Margarit; por lo tanto es normal que sea el autor del mejor verso de toda la literatura catalana. Inmediatamente nos hemos puesto a releer con un placer ilimitado a Martí Pol para encontrar el poema donde se encasta esa joya maravillosa que acabamos de citar. Y lo hemos encontrado. El poema es este:

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El lector escribe (y tacha) (2): más sobre “Pasiones Romanas”

Después de leer la crítica excelente del Doctor Punzón, con la cual estoy totalmente de acuerdo, he releído la novela de Na Pa(sión)cita Pasiones Romanas y he encontrado un fragmento quizás más sublime de todos los que cita el mencionado crítico. Es este:

Entonces, el recuerdo nos abrasa, pero no nos mata, porque no podemos hacer nada. Tierras y mares entre dos seres que se aman no se pueden combatir. Lo peor es la añoranza desde la proximidad. (p. 98)

La gracia sublime de este increíble fragmento es que el recuerdo abrase sin matar. Para entenderlo bien, tenemos que imaginarnos un fuego que queme y no nos reduzca a cenizas, como el del Infierno, que es una abrasión eterna. Pero la explicación es más sublime todavía: la explicación dice que el recuerdo abrasa, pero no mata (atención!) porque no podemos hacer nada. Si pudiéramos hacer algo, entonces seguramente nos mataría.  El gran descubrimiento es que no se pueden combatir las tierras y los mares que hay entre dos personas que se aman. Por ejemplo: él está en Extremadura y ella en Palma. Pues nada, no podemos combatir ni el mar mediterráneo ni la sierra madrileña, aunque tomemos un avión, o un barco más el AVE. No, no podemos. Pero esto no es lo peor. Lo peor es cuando no hay mares ni tierras, pero hay añoranza. ¿Añoranza de qué?, se preguntará el lector. Ahí está la genialidad de Na Pa(sión)cita: añoranza él de ella y ella de él estando en la misma cama sin mares ni montañas.

Yo, es que a esta muchacha, la daría el Nóbel de “literadura” y, si me apuran, también de la “blanda”. Yo por lo menos no he visto jamás tanta perspectiva psicológica. Creo que no es ajeno a ello, la influencia del eminente Doctor Corbella.

Jaime Matas

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