Una traducción de “Acte” de Gimferrer

PEDRO GIMFERRER

ACTO

Monstruo de oro, trazo oscuro
sobre laca de luz nocturna:
dragón de azufre que embadurna
sábanas blancas en un puro
fulgor secreto de bengalas.
Ahora, violentamente, el grito
de dos cuerpos en cruz: el rito
del goce quemará las salas
del sentido. Torpor de brillos:
la piel – hangares encendidos-,
por la delicia devastada.
Fuego en los campos amarillos:
en cuerpos mucho tiempo unidos
la claridad grabó una espada.

[Trad. Justo Navarro. Original comentado aquí]

 

NOTA DEL EDITOR

Un año después de la publicación del libro “El Vendaval” de Pere Gimferrer apareció una edición bilingüe catalán – castellano de dicho libro con versiones o traducciones de los poemas a cargo de siete personas distintas. En palabras del mismísimo Gimferrer: “es indiscutible” que el resultado obtenido “ofrece mayor interés estético que una hipotética traducción más o menos literal llevada a cabo por mí mismo” (cabe que añadir que, aparte del innegable interés estético, las versiones también ofrecieron unos poquitos más de royalties a nuestro Pere). Este libro contiene dos versiones del poema “Acte”, que ya comentamos. La primera es una traducción casi totalmente literal del bueno de Jaime Siles; la segunda está a cargo del afable Justo Navarro y es más bien una versión, brindándonos una versión autorizada por el mismísimo Gimferrer que destaca por las nuevas ideas interpretativas y estéticas que aporta al texto original gimferreriano, incluso superándolo. Don Sinosforo Encendido, al enterarse de que se comentaba “Acte”, enseguida insistió en la necesidad ineludible de comentar también “Acto” (versión J. Navarro) y se brindó, impetuoso y entusiasta como es, a redactar el estudio comparativo que sigue y que Don Sinosforo no pudo completar incontinente al sufrir un percance en Castellón: precisamente cuando se recitaba a grandes voces el poema se dejó llevar por la emoción y no se percató de las escaleras que hay en la sede castellonense de Escribe y Tacha, sufriendo algunas contusiones y quedando unos días un poco apagado. Superado este episodio, Don Encendido, de nuevo encendido por el incendio del poema, nos hizo entrega del comentario que sigue.

 

COMENTARIO CRÍTICO-COMPARATIVO

A cargo de Don Sinosforo Encendido

En primer lugar, hay que dejar constancia de que si “Acte” era un soneto-minus, “Acto” lo es también. Sin embargo, si el verso sexto de “Acte” era cojo, pues deliberadamente el poeta lo despojaba de por lo menos una sílaba, aquí el verso sexto no es cojo, sino que los otros lo son respecto a él. En otras palabras: el verso sexto que rompe con el sexto mandamiento de la Ley de Dios aquí es más largo para señalar lo importante que es romper este mandamiento y para destacar lo bien que Gimferrer lo puede y lo sabe romper (ya veremos de qué modo). Mas hay algunos críticos que aseguran que el verso no es cojo, sino que es perfectamente isométrico: lo que ocurre es que se hace violencia (de ahí la palabra violentamente) sobre ahora, que por apócope inversa (y un poco inverosímil) tiene que pronunciarse como Ao-ra. Fuere como fuere, no hay duda de que el verso es muy importante y muy arrebatado y muy violento.

En cuanto al contenido, en los dos primeros versos casi no hay variaciones respeto al original, pero la metáfora “una mascara al pom de laca de la nit” queda transformada en “trazo oscuro sobre laca de luz nocturna”, lo cual recoge el acto de “guixar” que aparecía en el catalán y que es una de las cosas que hacía la bengala (recordemos que “guixar” se encontraba también en “Cunnus”), de modo que podemos perfectamente deducir que, en castellano, el monstruo-poeta abre la puerta del pecado directamente con su bengala (o bengalas). En los “actos” las dos manos acostumbran a ser muy útiles, pero Gimferrer gusta de hacer los “actos” sin otra interveción que la de su tercera mano. La novedad del tercer verso recae en el verbo “embadurnar”. Aquí el dragón-monstruo-poeta no “guixa”, sino que “embadurna”, lo cual significa que aquí la bengala (o bengalas) pinta mucho más de lo que lo hacía en el poema catalán. Las sábanas blancas son metonimia de la cama, lecho, catre, nido del pecado (del original) y son blancas para dar a entender que el monstruo aquí también adquiere la función de desvirgador.

La expresión catalana “que no para de sebollir l’espurneig” se vierte en castellano de forma menos explícita, pero no por ello menos intensa. Lo más interesante es que el “fulgor” (que anticipa ya la culminación del “acto”) es “secreto” porque se produce, por decirlo en plata, dentro de la vagina (y no fuera de ella) y lo que dentro ocurre, dentro se queda. Más interesante todavía resulta que el fulgor sea “de bengalas”, en plural y sin especificar cuantas hay exactamente. Algunos críticos insensatos afirman que Gimferrer, a parte de una bengala triangular, tiene otra más flexible que es el instrumento que lo convierte en el amante de excepción del cual vemos que se viene hablando en este poema. Afirman, además, que esta segunda bengala, que se inflama más que la otra y más repentinamente y con más violencia, es la responsable de la eyaculación precoz de flete que se narraba en “Cunnus”. No obstante, nosotros pensamos que esto sería un caso biológico único y que el plural de “bengalas” por fuerza tiene que explicarse porque los huevos del monstruo-dragón-poeta también se ponen apuntando al Paraíso como ardientes bengalas, ya que no puede ser que la bengala propiamente dicha sea lo único que se ponga caliente. Hay que felicitar muy encarecidamente a Justo Navarro por su valiosa pluralización.

De los tres versos siguientes conviene comentar la sustitución de “ara” (altar de los sacrificios) que aparecía en el original gimferreriano por el término más neutro “rito” (Justo Navarro sabe muy bien que follar no es un sacrificio, más bien lo contrario). También Navarro interpreta muy bien la palabra “esclats” traduciéndola por “brillos”, lo cual sin duda alguna viene a aclarar el sentido del original: las bengalas están ya echando chispas por todos los lados y a punto de producir la luz definitiva con el orgasmo en forma de espada (verso 14). Conviene notar que el fulgor de los brillos ya no es “secreto”, lo cual puede significar muchas cosas, todas ellas –claro está– muy pornográficas. Pero el hecho de que ya no sean secretas, que ya no estén dentro de la vagina, es la clave del poema y lo que permite que las bengalas lo abrasen todo abiertamente al cabo de mucho tiempo de estar en combustión secreta, en una especie de explosión catastrófica, devastadora y violenta: se abrasa la piel de los amantes (verso 10), los hangares (aquí ya no sólo se incendian la cama y sus ornamentos, sino todo el gran polígono industrial donde se encuentra la cama), los campos amarillos (es decir: los campos de cereales), e incluso la misma “delicia” del fornicar queda asada (verso 11).

En resumen, pues, podemos afirmar sin reparo alguno que la versión castellana de Acte resulta muy superior a la catalana, porque el poder excelso de la bengala triangular y pirómana de Gimferrer se equipara al de una súbita y poderosísima explosión de onda expansiva, cual de saltarín Carrero Blanco o titánico Chernóbil se tratara.

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1 comentari

Filed under En castellano, Poemas, Traducciones

One response to “Una traducción de “Acte” de Gimferrer

  1. JK

    No sé si es mejor el original o la versión, pero la versión es sin duda más “cachonda” (en ambos sentidos).

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