Un poema de Joaquim Ruyra

A cargo del Dr. Abedardo Punzón

Un servidor de ustedes quisiera explicar mejor lo que ha causado tanto revuelo entre nuestros queridos lectores. Nosotros no dijimos que los poetas catalanes sean más flojos que los castellanos. Dios me libre de tamaña impostura. Lo único que dije fue que Gimferrer es mejor que sus coetáneos catalanes, los cuales no es que tiren a flojos (algunos de ellos son excelentes), pero hay que reconocer que quedan un poco menos buenos que Gimferrer, el cual brilla por encima de todos, sean ellos catalanes, valencianos, gallegos o castellanos. Brilla, que quede claro, únicamente por su facilidad de palabra, sus manojos de metáforas y su atormentada sintaxis. No brilla más en cuestiones morales. Y para demostrarlo, hoy dedicaré mi comentario a un poeta catalán. Conozco la tradición catalana y la he leído, y el poema que hoy voy a comentar es de Joaquim Ruyra (noten por favor que no escribo “Joaquín”). Pero antes necesito hacer una declaración de principios.

En primer lugar, tengo que decir que entiendo perfectamente el catalán, pero que no me atrevo a escribirlo por temor a no hacerlo como esta lengua se merece. De manera que escribiré mi comentario en castellano.

En segundo lugar, debo dejar bien claro que yo creo más en el fondo que en la forma. Es decir: si un poema me habla por ejemplo de Jesucristo, de la Virgen María o de los Reyes Magos (me acuerdo de ellos porque se acercan las Navidades), yo en principio tengo que admitir que el poema es bueno. ¿Cómo no podría ser bueno un poema sobre el niño Jesús, pongamos por caso? Y que no venga nadie diciéndome que si la forma eso o aquello. La forma es la excusa para las mentes de segunda o tercera fila, en el mejor de los casos. Admito que soy cristiano, pero soy un cristiano abierto y progresista, que acepta y respeta todas las creencias. Un servidor respeta a los agnósticos e incluso, ¡fíjense bien!, a los ateos. Ahora bien, un cristiano, ante un poema sobre el niño Dios, tiene que doblar la rodilla y admitir su calidad, admitir que es más bueno que “Cunnus” y “Mentula”, con sus brutales connotaciones sexuales (¡por no hablar de la denotaciones!). Y es más bueno porque es moralmente mejor.

Dicho esto, tengo que advertir a mis queridos lectores que el poema de Joaquim Ruyra que voy a comentar no habla de Dios, pero es como si lo hiciera. Es un poema sobre el valor innegable de la pureza. O mejor dicho: de la pureza como contención a la lujuria. Y la pureza, ni que fuera porque está tan asociada a la Virgen María, no sólo debemos respetarla, sino amarla y ensalzarla. El poema es el siguiente:

UNA GUSPIRA [Joaquim Ruyra]

De la vida
beneïda
pel Senyor

n’és eixida
l’esquisida
flor d’amor.

Llucifer
no’n sent pler;
seva, hi tira
vil guspira.

I el foc creix
i d’ell neix
una fúria:
la Luxúria.

 

COMENTARIO CRÍTICO

A cargo de Abedardo Punzón

Se trata, como todos ustedes habrán descubierto, de un soneto cristiano invertido. No se tienen conocimientos de por qué Ruyra quiso hacer un soneto invertido. Parece ser que era una persona algo inestable y se dio cuenta de que el soneto tradicional oscila demasiado, puesto que tiene los tercetos abajo, que pesan menos que los cuartetos, y que de ahí viene la oscilación. En un momento dado, quiso proponer el soneto invertido: es decir: los cuartetos, que pesan más, debajo de los tercetos, que pesan menos (sobre todo en este caso, al tratarse de un soneto delgaducho: tiene solo cuatro sílabas por verso).

El tema es el coito, pero ¡cuidado! Trata del coito dentro del matrimonio. Cuando una pareja, bendecida por el Señor, realiza el acto sexual, nace una flor de amor que, según el poeta es “exquisita”. Hasta ahí, ningún problema. Pero según explica un famoso historiador de la literatura catalana, por lo visto, en una playa de Blanes, el poeta sufrió un subidón sexual fuerte hasta el punto de arrastrar a su esposa, Doña Teresa de Llinàs i de Arnau, hermana del barón de Llinàs, hacia el lecho nupcial. Quienes conocieron de cerca a Doña Teresa están de acuerdo en afirmar que era muy atractiva.

En realidad, no sabemos a ciencia cierta lo que ocurrió en la habitación del matrimonio, que por cierto tenía dos camas individuales. Juntas, sí, pero individuales. No lo sabemos, pero el soneto invertido nos lo dice claramente: en aquella habitación nació “la exquisita flor de amor”.  ¿Convirtió acaso Ruyra el lecho conyugal en catre de mancebía? Responder afirmativamente a esta pregunta sería una temeridad. Algo hubo, ciertamente, porque el poeta nos dice que Lucifer no sentía placer de la exquisita flor. Envidioso, como corresponde a un demonio, Lucifer irrumpe de golpe en la habitación justo en el momento antes de que los esposos jugaran con la flor. Se sabe que antes del acto sexual ambos rezaban tres avemarías. Luego, al desnudarse (aunque no del todo), Lucifer echa su chispas viles de lubricidad (en el poema “vil guspira” está en singular porque es una sinécdoque; es decir: el poeta usa el singular por el plural para no dar tanta fuerza al diablo). Se trata, como muy abiertamente dice el texto: de la chispa de la lujuria.

Bueno: el poema termina aquí, pero qué nos dice, qué moralidad nos comunica. Muy sencillo: es una advertencia a todos los matrimonios cristianos, a los cuales, cuando les llega el subidón, tienen que pensar que el diablo está cerca para echar chispas de lujuria. Y entonces, con este pensamiento, los matrimonios cristianos deciden abstenerse de lo que gusta al demonio.

Según Salvador Espriu, Ruyra es “Mestre insigne de les lletres catalanes. Potser el més gran escriptor en qualsevol llengua de les que fins avui he conegut”. Un servidor no sabe cuántas lenguas conocía Espriu. Ahora bien: si dice que Ruyra es el mejor en cualquier lengua, no creo que se trate de una exageración.

¿Dónde está el valor del poema? ¿Qué nos dice, de que nos habla y con qué intensidad? Nos habla de Lucifer; nos dice que al demonio le gusta el sexo puerco y desenfrenado, algo así como el que hay en “Cunnus” y en “Mentula” de Gimferrer (todavía Pedro). De ahí que en este caso Ruyra sea mejor que Gimferrer, pero Ruyra no es su coetáneo. Cuando decimos, por consiguiente, que Gimferrer es mejor, lo que tenemos in mente es que no lo es de una manera absoluta. Lo puede ser ahora, que nadie escribe poesía religiosa, pero no lo es más que los que lo precedieron.

En consecuencia, tenemos que admitir que los tiempos modernos, sin fe religiosa ni nada que se le parezca, no es extraño que se escriban poemas tan guarros como “Cunnus” y “Mentula” y que tengan tanto éxito.

Atención, pues, matrimonios cristianos. Ojo a la chispa de Lucifer: no os hagáis esclavos de sus seducciones.

Anuncis

2 comentaris

Filed under En castellano, En valenciano/catalán, Poemas

2 responses to “Un poema de Joaquim Ruyra

  1. Bueno días. Decir primero que yo también entiendo el catalán (de hecho vivo en cataluña, ¿o será Catalunya?…). Del comentario, diría que no pasa de la paráfrasis. Nos habla de la situación biográfica de la escritura pero no me ha quedado clara la opinión del comentarista sobre la calidad literaria del texto.

    En cuanto al tema del soneto invertido (de hecho, del soneto sólo tiene la disposición de las rimas, de las estrofas, pero deja de lado la métrica), se puede entender por la inversión de los valores representada por la lujuria que contrasta con la pureza de la “flor d’amor”. La temática nos remite a Pablo de Tarso (concretamente a sus dos cartas a los Efesios) y a los que se convertirá en el eje conductor del rechazo de la carne y por supuesto de todo tipo de placer terrenal, estrechamente ligado al pecado. Entendemos, pues, que el mundo referencial del autor se desarrolla dentro del marco represivo de una aguda consciencia de la función del matrimonio, es decir la reproducción, el placer siendo en tentador, el enemigo, Luxúria/Llucifer. La “furia”, muy cercana a la locura, es la ausencia de control de las pasiones, y el texto, sin llegar a extenderse mucho, plantea el tema sin realmente resolverlo: el ser humano es tan imperfecto (pecador) que le es imposible ir más allá de esta misma imperfección y por muchos avemarías que rezara antes del acto, seguirá siendo imperfecto por el juego de pulsiones animales/diabólicas. La consciencia del placer conduciendo a la lujuria es como el tamiz por el cual el cristiano tiene que medir sus actos y conseguir, de esta manera, reducir, hasta anular, las chispas luciferinas.

    Forma. Si el volumen de versos dedicados a esta furia es mayor (8 versos) que la otra parte (6 versos) quizá nos conduzca a la conclusión, de índole moral, que la lujuria tiene un peso también mayor, o que la creación de la “flor d’amor” se ve infectada por la presencia de la lujuria. En definitiva, el poema apunta a un estado puro de la concepción que no sería otro que engendrar sin pasar por la lujuria. El referente absoluto de este acto mágico será la invención de la virginidad de María (ya debatido en el concilio de Éfeso).

    La obsesión por el pecado es, en nuestra sociedad, evidentemente muy cristiana y el contacto físico es un demonio que hay que intentar civilizar mediante una práctica razonada de la fe. Pero esto no es el cristianismo sino un montaje de la iglesia católica que, a lo largo de los siglos de asentamiento de sus dogmas, siempre ha pretendido difundir el odio al cuerpo y a su plena y feliz realización. El poema de Ruyra se hace pues eco de esta ideología, la prolonga y parece (si consideramos el primero y el último verso) lamentar la estrecha relación que existe entre “Vida” y “Luxúria” e intenta amalgamar dos conceptos muy distintos: placer y lujuria.

    Conclusión. Este poema me parece un perfecto ejemplo del contagio de la poética por la ideología. Si consideramos que la poesía trabaja la imagen como su materia prima, podemos llagar a la conclusión de que en este caso carece de ella. El texto consta de un solo adjetivo, “esquisida”, la lengua es de una gran pobreza y su ritmo es igual de pobre. Quiere trasmitir valores desde una actitud existencial turbada por un imaginario lleno de contradicciones. El poema no “despega” y el lector tampoco.
    Saludos cordiales desde Barcelona.
    JC

  2. Apreciado JC:
    Mi opinion sobre el poema creo que queda clara en la declaración de principios que precede el comentario: como el tema del poema es la pureza como contención de la lujuria (y en ello no hay ninguna contradicción), independientemente de la forma que el contenido reciba, el poema es digno de figurar entre los mejores de toda la literatura catalana (e incluso de la universal), pues es moralmente sustancioso y enjundioso. A nuestro parecer, la moral, la ética, la ideología y la teología católicas, romanas y apostólicas son las esencias de tota obra poética, pues si los valores que se transmiten son pobres o reprochables, por muchas figuras, recursos estilísticos, ritmo que haya, no se puede producir ninguna transfiguración (más bien se producen perversiones). Por ello decimos que lo maravilloso de los poemas comentados de Gimferrer (que lo son, ¡y mucho!) queda eclipsado ante la clarísima e insignísima superioridad moral del poema de Ruyra, que está obnubilado por la fe religiosa verdadera.
    Por otra parte, no creo que uno se pueda dejar guiar por la división temática de las estrofas del soneto cristiano invertido, porque ello es dejarse influir por la forma del poema, y en lo que hay que fijarse es en el fondo.
    Saludos.
    Dr. Abedardo Punzón

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

S'està connectant a %s